Qué viva!

 

Karlsruhe, julio 2009 Daria León

 

                                                                        Para Daniel, mi vida,

 

                                                                     fuente de mi inspiración

 

 

 

Que viva!

 

 

 

3 Ensayos sobre el aprendizaje del español peruano

 

y el mejor entendimiento entre los pueblos, en el nombre de Dios

 

 

 

Contenido:

 

 

 

  • 1. Gracias a Dios!

 

 

  • 2. Elogios y alabanzas al Señor!

 

 

  • 3. Que se encuentren en mi nombre!

 

 

 

Prólogo

 

Con algo hay que empezar ... Es la única línea que recuerdo de mi libro de español. Este libro me regaló un día mi papá cuando tenía 14 años. Fue su propio libro antiguo, gastado por mucho uso en su juventud. De su propio impulso se lo había comprado y estudiado con la disciplina férrea de joven aleman. Y ese día le sirvió para ser buen ejemplo, enseñarle a su hija esa disciplina y al mismo tiempo inculcarla el interes para un mundo ajeno.

 

Mis estudios se limitaron a pocos meses, los tiempos de disciplina habían pasado, pero quedó el anhelo de conocer otras culturas.

 

Mucho más tarde en mi vida el Dios de los mundos me ofreció la oportunidad de continuar.

 

Porqué no escribo en alemán?

 

Bueno, quiero aprender – quiero aprender este idioma hermoso. Y con algo hay que empezar.

 

Y quiero entrar en su mentalidad. Percibir en su espejo el caracter de mi propia cultura.

 

Que me perdonen que todavía domino mal el arte de esta lengua. Que me perdonen el poco tiempo que me fue permitido para estudiar. En el curso del tiempo voy a mejorar.

 

Con tres ensayos empiezo.

 

 

 

  1. Gracias a Dios!

 

 

 

Con las pocas palabras de español que domino se quedarán algunos espacios vacíos – con suerte quizás se adivina lo que falta para llenarlos.

 

Así mismo funciona mi memoria austera que, por un defecto congénito, está fallando en los instantes más manifiestos y lúcidos.

 

Quedan los posos negros. Los posos negros – lo estoy hojeando en mi diccionario – se refieren al vino, al café, al crudo. Qué asombro! El café me parece lo más adecuado – en sus posos reposa el pasado. Lo que quedó, tanto como el futuro. Un futuro que se pretende predecir de las cenizas. No se asciende el fénix de ellas también?

 

Otra falla de mi memoria – cuando trato de captar una cosa, ya comienza a nublarse, a intricarse, o peor, a perderse en las muchas variaciones de otros momentos que surgen a la superficie ofreciéndose como víctimas de relatos infinitos.

 

En toda esa confusión que me causa una desolación perfecta – para salvarme, no es perdonable que me busqué un remedio? Y verdad, en el caso especial mio, que seguramente es único, he encontrado más que uno.

 

Pero destaca uno entre todos como una luz brillante en mis días más tenebrosos. El remedio más efectivo es mi propio querido, amado, anhelado esposo quien en todas las circunstancias de la vida no cesa en apoyarme superar todos esos problemas.

 

 

 

Me apuro dar un ejemplo.

 

Un ejemplo entre miles que me abre la puerta al alma latina.

 

 

 

Voy a tratar que en el papel aparezca como si una corriente benigna de memoria me bañara. La realidad es otra. Palabra por palabra mana penosamente de la pluma – ay, que hubiera todavía esas plumas antiguas cuales dejan el tiempo para reflexionar y no esas tecladuras modernas comiéndose las letras con impaciencia! Pasan las horas hasta que se cristaliza una nueva frase de la abundancia de las palabras sin nombre. Fragmento por fragmento se compone pero lo que una vez se rompió jamás se engastará en su forma antigua.

 

 

 

Tal vez fue aproximadamente así ...

 

 

 

Esas semanas, esos meses pasados vivimos mi esposo y yo la experiencia linda de una colaboración intercultural.

 

Mi esposo es un actorazo de primera categoría en su país. Ha trabajado con los grupos más distinguidos.

 

Para hacerle resaltar en su nueva patria, darle los méritos que merece, nos compremetimos con un grupo de teatro para niños.

 

Acordamos desatarle de todas las obligaciones menores de cada día ...

 

Pasamos los dias – o sea los días él y las noches yo, ya que los días tuve que trabajar un poquitito para asegurarnos el pan diario – aprendiendo su papel, primero riéndonos mucho por los abismos del idioma aleman y más tarde llorando mucho por la malicia del idioma aleman por no dejarse captar, cortándole a mi admirado esposo los textos superfluos a lo más esencial como debe de ser para soportar esas torturas, preparándole papelitos secretos para esconder en cualquier sitio del escenario.

 

Mi lindo esposo con su linda estatura más flaco de día en día ...

 

Me causó una preocupación tan profunda que me olvidé de mi propio papel, repetía y repetía las palabras de mi esposo hasta que al final me quedaron unos días hasta al estreno y – allí la maravillosa colaboración: mi esposo con toda su experiencia y compasión dándome un curso “crash” me enseñó qué decir, cómo mover, y por su ayuda infinita salimos con mucho aplauso – un aplauso especialmente para el actorazo engreído de Lima, Perú.

 

 

 

La vida con todas las obligaciones siguió adelante.

 

 

 

Una noche una amiga lejana tocó el timbre. Paisana limeña, amigable, curiosa. Sin rodeos me preguntó: Qué tal? No escucho nada. Cómo pasaron eses meses largos de invierno?

 

Antes de que se me formaran las palabras, que pueda surgir a la superficie algo indistinto, amenazando de perderse antes de ser manifiesto, y llena de sorpresa y sobresaltada del anuncio inmediato de mi amor de echar un brindis a la salud de todos y especialmente a la salud de la virilidad peruana, tragando pisco tipo cien porciento de alcohol, me perdí, me confundí, me atasqué.

 

Como un verdadero caballero, ocultando mi deshonra, mi esposo me ofreció su auxilio de galán. Marea viva de sus torturas, sus sufrimientos, la superación heróica, sus hechos fantásticos, sus tonterías, sus éxitos en las tablas del mundo, de una vida satisfecha de 40 años de actor.

 

Por sus cuentos de esencia de actor me salvó de esa situación de vergüenza, ya no tenía que concentrarme ni en saber ante mi interior qué había querido mencionar, ni en buscar el instante para tropezar contra mi memoria, hasta olvidarme de figurar yo mismo en esos meses del pasado.

 

Con un alivio indescriptible y agradecido me arrojé a su cuello cariñosamente.

 

 

 

Mi esposo me ama verdaderamente. Me saca de cada apuro. En cualquier reunión sin cesar se pone a contar como un loco locuaz contra mis silencios súbitos. El destino se está portando bien conmigo.

 

 

 

A pesar de esas fallas de memoria ocurrió recién que alguien me declaró una persona vibrante que le gusta hablar. Yo no sé. Tengo mis dudas aunque la idea me gusta.

 

Naturalmente no domino esa habla corriente y ligereza elegante de la conversación latina. Pero regalo de Dios – practicamos mucho mi esposo y yo. Se dedica a iniciarme en los secretos de la conversación con atención cariñosa. Me enseña todos sus refinamientos. Se convierte mi entrenador personal. Me salva de mis defectos. Apenas he empezado a tratar de formar un pensamiento ponderado, a darlo luz interiormente examinando su exactitud e implicaciones, buscando mi memoria por un ejemplo aclarando – a penas está y – ya se va.

 

Pero con la ayuda de mi esposo estamos desarrollando la estrategia prometedora, resultado de una vida exitosa de barrio limeño:

 

- “Cualquier cosa que viene, hay que meterse nomás”.

 

 

 

Según mis observaciones obstétricas mi esposo debe ser un genio en este arte.

 

 

 

No quiero aburrir más, sólo un ejemplo ilustrativo no quiero callar.

 

 

 

Estuvimos en una de esas reuniones semanales con nuestro círculo latino-alemán. Los anfitriones, los invitados – todos en una conversación animada. Destaca mi querido con su alto arte. Animado ligeramente del vino rojo y regresando del baño interrumpe la conversación:

 

- Ah, de qué se trata, qué están hablando? –

 

El acaso hizo que los anfitriones estaban contando de su carpintero en Lima ... apenas mi esposo escuchó “carpintero” sin temor se metió:

 

  • Carpintero? Mi tío también es carpintero, vive en Lince. Cuando estaba niño, me ...

 

Tranquilamente siguieron los anfitriones que este hombre tenía como meta de educación ...

 

  • Tiene hijos? Yo también tengo dos hijos – además dos nietos. El uno ...

 

Nuevo intento de los anfitriones:

 

  • Como buen hombre de un pueblo de la región de Chavin ...

  • Qué – de Chavin?? No es posible! Yo conozco Chavin!

  • Si, viene de un pueblo de la región de Chavín y en ...

  • Ah, claro, la región de Chavin. Allí viajé en el año 79. Qué viaje fue! Las carreteras todas malas, el bus lleno de ....

 

Tímidamente añadieron los anfitriones que, bueno, este carpintero que ...

 

Grita a voz alta, exitadamente mi querido esposo:

 

  • Y saben qué? Mi hijo le interesó también la carpintería. Estudió diseño en un instituto. Hace buena carrera en su profesión. Con su novia tienen todas las condiciones para una buena vida.

 

El próximo año piensan casarse. El anillo debe ser de un oro ...

 

  • Ya, amigo, pero nuestro carpintero ...

 

Se pierden las palabras vagas de los otros como murmullo bajo las olas ardientes del grito de mi amor:

 

  • Ah, y lo mejor, no lo van a creer: en mi cuento yo sí menciono un car …

 

 

 

La noche pasó volando.

 

 

 

En nuestra casita ya, mi esposo me explicó:

 

  • Qué noche linda, qué gente simpatiquíssima, ahora nos hemos conocidos todos, cada uno ha puesto su punto de vista – como debe de ser.

 

Francamente no me atrevo decir: no recuerdo mi propio punto de vista.

 

Aprendo mucho de mi esposo.

 

Día y noche repito las reglas: Meterse nomás, gritar, cortar al otro después de unas palabras – para mi una lucha – para el? Una forma de amar ...

 

 

 

Y cómo nos amamos nosotros dos – nos entendemos mejor de día en día.

 

 

 

Todos esos son ejemplos mediocres nomás. No voy a tardar buscar más

 

adecuados. En el curso del tiempo todo va a mejorar – mi memoria, mis fallas,

 

mi malentendimiento.

 

 

 

Ya se me occurió algunas veces, que los entresueños confusos de la madrugada me sugerieron tiempos lejanos cuando no sufría de memoria de grillo. Sueño – como un murmullo en el fondo, como los rezos de los rosarios en la iglesia católica, como la paporreta inentendible del cura – con las verborreas monologados de un hombre latino que me causan una soñolencia cargado del humo del incienso. Cuando me despierto me rio de los sueños insolentes.

 

 

 

Se habrán secado las fuentes del pasado.

 

Me consolo con los posos negros.

 

Se asciende el fénix de los cenizos.

 

Mi vida se enriqueza de sombreados

 

de colores aún desconocidos.

 

 

 

 

Gracias a Dios!

 

 

 

  1. Elogios y alabanzas al señor!

 

 

 

28 de julio – cumpleaños de mi marido y día de fiesta nacional del Perú. Con la leche materna, aprendiendo de la cuna, se llenó en todas fibras con el orgullo de hombre peruano. Difundirlo en el mundo es la meta! Dejar su nombre “inscrito con letras doradas en los países más remotos.”

 

Es primogénito de mamá, engreído.

 

Mientras que yo tenía que esperar mi turno.

 

Nos conocimos aún jovenes, “veni vidi vici”. Así me resonaban mis recuerdos del latín.

 

Para unirnos en vida matrimonial nos tardamos medio siglo.

 

Yo era una criatura de posguerra alemana, y caí en aprieto. Nos habían criado a una legendaria modestia. La lema diaria de cada día: Que no llamen atención, que pasen inadvertidos, que no salten a la vista, que se queden invisibles, que no muevan, no hablen en alta voz, que nadie se entere de sus logros. Que sonríen nomás por cada elogio, digan “gracias, pero eso no puede ser”.

 

Desde niña había sufrido sin saber. Entró en mi vida la revelación, el nuevo tenor es: el “YO”.

 

 

 

Mi esposo me corrige, me ayuda a superar.

 

La regla, la lema que me da:

 

Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa”.

 

Le pido ejemplos, y pido más y más cada día para entenderlo bien.

 

Tenemos ahora un manual con instrucciones para un cambio diametral. Voy a dar unos ejemplos de este libro voluminoso para que puedan imitar.

 

 

 

Yo soy actor! Una mirada enamorada autocomplaciente delante del espejo. Qué tal actor!

 

Le admiro a mi esposo, embelesada – un sueño mio, vivir junto a un verdadero actor.

 

Cada vitrina lo confirma, reflejando el gesto elegante de quitarse el mechón de la frente.

 

No soy bello? Qué bello actor!

 

Recién me aconsejó hacer una cita donde mi peluquera – flejillo diagonal para practicar el gesto. Cuando nadie me observa me busco un espejo.

 

 

 

Ya soy adicta de sus historias de fama, de viajes por todo el Perú. Viajes con su grupo de teatro, su fiesta de Puquio, le celebraron allí. Viajes educan para toda una vida. Mi esposo va delante, yo prometo seguir. Todavía me engancho con mis narraciones. El último viaje, hace tres semanas, tanto tiempo ya pasó – no les voy a aburrir a mi público? No, me asegura decididamente mi esposo, escúchame. Y escucho los cuentos de hace 30 y más años frescos como el amanecer. Casi no me entero que ya los conozco, en mil variaciones, hay que entretener. El público lo espera, espera pan y juegos, les tienes que dar, esté animador. Relata nomás sin escrúpulos, los demás absortos de escuchar. Todos tus conocimientos que formaste como joven, tus conclusiones de antaño – no importa, no van a saber ... lo importante que sepan que has transcurrido el mundo, Argentina, Chile, Brasil, Ecuador. Pero busca tus propios ejemplos.

 

 

 

No te preocupes como todo es hoy – lo que cuenta verdaderamente que contribuyes con convicción. La cocina de Brasil? Si, yo la conozco. Sólo frejoles negros todos los días!

 

Te van a admirar para saber cualquier tema.

 

Si no has vivido algo tú mismo – porqué lloras? No es crimen apropiarse de méritos ajenos, cuenta sus historias como si fueran los tuyos, bañate en el éxito.

 

Eso de verdad me parece un consejo, fantástico consejito, lo voy a pensar. Todavía me falta un poco el coraje para tergiversar los hechos, dudo si no mentirosa me podrían llamar.

 

 

 

Sé que me faltan todavía muchos pasos.

 

 

 

Otro artículo del manual – hay que aureolarse en cada momento, no dejes nada

 

dañar.

 

Yo por ejemplo – así mi esposo – sé cocinar. Soy ama de casa perfecto, sé

 

limpiar, lavar, planchar. Hago las compras, he criado a mis hijos, soy ebanista de

 

alto nivel, chofer profesional. Pero eso son sólo mis artes menores, además soy

 

fotógrafo conocido, soy dibujante excelente, dramaturgo, escritor. Todo me sale

 

tan bien!

 

 

 

Pero todo eso es sólo una fracción de la lista que él me está apuntando secretamente en este momento.

 

 

 

Una vez yo he hecho, yo conozco, yo sé! Yo puedo, yo he estudiado ... yo soy genio – así lo tienes que poner.

 

Le pregunto pero cómo puedo yo hacer – “genio” me parece una palabra masculina. Me enseña entonces que de eso no se trata – el grano que hay que remachar, el centro de todo es enfatizar la importancia del YO. Pero si lo prefiero que use “lumbrera”, palabra femenina.Y que no me olvide de lanzar de vez en cuando con una ojeada coqueta un Yo represento a la conversación.

 

 

 

Desde que mi esposo ha conquistado mi ex-computadora para su uso exclusivamente personal la memoria de esta está ocupada de un archivo grandazo que se llama “Autorretrato”. Empezó todo cuando escogió un curso de dibujo con el fin de dibujarse. Estudió detalladamente con mucho fervor cada meñique rasgo de su cara, lo único que olvidó fueron las arrugas, pero es perdonable como sólo empezó.

 

 

 

Mi esposo me aconseja hacerlo igual. Anoté en el manual: Cómprate otra máquina, llénala con tus desbordamientos – fotos tuyos, cuentos, dibujos, cualquier cosa. Y solamente sirve si diariamente lo miras, llénate de tus creaciones, mándalos a tus amigos, familiares, a todos de quienes tienes una dirección. Compila después las respuestas de todos que te celebran. Habrá tiempos oscuros cuando te van a consolar.

 

 

 

Otra regla importante: Tomando fotos – no omites posar. Yo en Berlin, yo en Neuschwanstein, yo en Palermo, yo en Paris. Para no aburrir a los observadores una buena foto necesita magnetizar. Lo más efectivo es mostrarse con una persona atractiva, te hace más brillar. Abrazar una belleza nunca me hizo fallar.

 

Aprendo que hay que documentar cada paso de vida para después mandar. Tenemos una colección bonita de fotos ya, mi esposo con artistas, mi esposo con celebridades, mi esposo con el jefe de tal empresa más grande. Hace pocos días regresó de una caminata por el barrio, con pecho hinchado de orgullo, me contó: me aplaudo por haber tocado la puerta del artista, ya estoy en el círculo de los famosos acá.

 

Siempre hay que ponerse retos más altos. El próximo con el cual nos quiere confrontar: un encuentro con el Dalai Lama. Ya tenemos entradas. Tomar las fotos con él seguramente va a lograr.

 

 

 

Otro ejemplo vivo, muy actual ... me da clases mi esposo de mover menos torpe, con más libertad para poder impresionar. A nosotros ya temprano nos limitaron la flexibilidad. Hay que mostrarse moviendo. En cada situación de la vida hacer un ejercicio mental, imaginarse que todo el mundo son tablas, los gestos con los cuales hables que sean teatral.

 

Mi héroe me sirve como buen modelo, mueve con mucha expresión, goza ser observado, admirado, pero tirar margaritas a los cerdos .... en este dice no!

 

 

 

Cuando hay mucha gente en la pista de baile mejor no mezclarse con la gente, mejor no competir. Con dulzura me susurra al oído: Mi amorcito, hoy no puedo, estoy cansado, viejito, diviertate tú nomás ... Pobrecito, le lamento, y me alegro que poco más tarde se ofreció su oportunidad. Estuvimos en la peña, la noche avanzada, dos chicas guapas se lanzaron a bailar.

 

No había muchos hombres, las dos perdidas, entró el galán. Se compadece de ellas, me pide perdon, y ya está en la pista mi pícaro. Pinchado por el publico baile como loco, flirtea, se las da, revolotea por el aire, torce las caderas, asume posturas – se deja vitorear. Si alguien no lo cree – todo está grabado, filmado para la posteridad.

 

 

 

Mi esposo sabe que me gusta filosofar. Me transmite sus enseñanzas de forma muy valiosa desde el punto de vista pedagógico. De un brevete del siglo 19 sacó esas lineas: Actuar en sí sólo tiene un valor si halla aprobación. Moderarse nunca es una solución. Hay que sacar partido a los propios talentos para servir mejor a la sociedad.

 

Ah, ahora le entiendo – también quiero servir a la sociedad.

 

Por ejemplo – ayudar. No te dicen desde niño que es un ideal?

 

Fuimos a la fiesta de un pueblo donde nuestros amigos vendieron comida – rica comida del Perú. Había ya colas en su kiosk, nos pidieron recoger una banca. Encontramos dos bancas y una mesa larga para dar la ilusión de un verdadero ristorante. Se arremanga mi esposo y antes de que puedo reaccionar recoge una banca y se va. Con mucho apuro y triunfador recoge la segunda, me parece que me olvidó. Cuando quiero a menos ayudar con la mesa pesada, capto un extremo pero él me hace entrar en razón. Demuestra su fuerza, que ha aprendido desde bebe ya cargar. Que sabe muy bien manejar por las masas .... sólo me queda seguirle. Qué admirable – con tanto peso y todavía poder mirar a reojo a una joven chilena, bien hermosa, que parece pensar como yo y aplaude. Más tarde está en conversación con ella, cojo al vuelo algunas palabras, están de acuerdo que un verdadero latino nunca renuncia a ayudar.

 

 

 

A su lado soy una persona feliz ya que necesito mucha ayuda.

 

 

 

El bien de los prójimos a veces requiere un pequeño sacrificio también. Supongamos que estamós en una reunión y los pobres anfitriones no han calculado la comida muy bien. Antes de empezar con el brindis el banquete mi esposo ya se ha enterado de la situación delicada y para evitarles la vergüenza al toque se pone a comer. Yo me lo como, yo como todo, que no se preocupen, se pueden relajar!

 

 

 

Mi esposo es un tesoro, me anima, me promociona – seguramente sufre de mi lentitud de aprender. Escribí unas lineas y se las leí, con voz tímida, llena de vergüenza, pidiendo mil disculpas por mi imperfección. Contra todas las expectativas mi esposo me mira, dice, sí, tienes un doncito, te voy a enseñar. Y escribo, escribo, con todas las fallas de ortografía, de estructura, sacándome la mugre pero todo es trivial, no alcanzo su nivel. Otra lectura, mi esposo se emociona, entusiasmo desbordante, grita: Bravooooo! – claro, se nota claramente que es escrito por una alemana, todas las fallas, pero nada importa si se trata de mi.

 

 

 

Lo lamento ahora mucho que nunca aprendí a escribir verdaderos himnos ... no encuentro el ritmo pero voy a estudiar.

 

 

 

Voy a cantar el YO – ya no me olvidaré. Dulce palabra! Un estilo de hablar? No – una crianza ....!! Ya no necesito almud.

 

Ultima coronación – pero que se quede en secretos – mi esposo me ha confesado recién que yo soy su musa, que yo le inspiro. No pensaba nunca que un día sería tan fácil saber quien soy yo. Ya no tengo que buscar mi meta de vida – torturarme con esta cuestión.

 

 

 

Somos un regalo el uno para el otro –

 

 

 

Elogios y alabanzas al señor!

 

 

 

  1. Que se encuentren en mi nombre!

 

 

 

Qué relajo – se acerca el fin de semana, este ciclo pequeño va a declinar. Ahora – buscar un fin ligero, corto, otro foco, una vista al mundo más amplia, mundial.

 

En el fondo la voz empalagosa de un cantante mexicano de los años 50 del siglo pasado me calienta el corazon. Ando en las nubes, empiezo a soñar.

 

Queda otro tema ....? no creo, ya se acabó.

 

Con quien pues soñar sino con mi dulce esposito, día y noche y como siempre: una fuente interminable de experiencias empieza a brotar. Veo las nubes, planeando por el cielo, a donde irán? Al norte – al sur? Pasando por el mar?

 

Suena, retiñe un celular. Me despierto de los lindos sueños. Este sonido es ajeno, de donde puede llegar? La vecina está de viaje, mi propio aparato escondido.

 

Dios mio – un susto me cruza – por favor, ahórrame esta novedad.

 

No mencionó él a mediodía alguito de una sorpresita pequeñita, casi nada?

 

 

 

Pero un celular? Escudriño mi memoria. No me dijó una vez que él nunca necesita este tipo de llamar? Por si acaso que yo insistiera se compraría uno sin embargo, para poderle controlar. Controlar? exclamé. Sólo me muero mil muertes que te puedas desvanecer.

 

De repente me viene un recuerdo vago de un amigo que hace unas horas me comunicó que ya le llegó un mail de mi marido con un número en cifras grandazas, para resaltar. No sabía de que habla – pero ahora sí, sé – toda la comunidad latina de nuestro estado recibió.

 

 

 

Se me cae la venda de los ojos – el tema está: El arte elaborado de la red latinoamericano o sea de crearse su red.

 

 

 

Trueque circulante de mails, con anexo – diariamente por todo el mundo. Miles y miles, no se dejan contar. A nosotros nuestras mamás como niños cantaron la canción famosa – de “tantas estrellas en el cielo que no se dejan contar”. Y las estrellas fueron lejos, nos adormecíamos antes de lograr.

 

Al reves con mi esposo: Necesita su tiempo, desde que vive acá, el día consiste en 24 horas, no hay que perder ... Está en línea día y noche, 24 horas sin interrupción. Lee, contesta, escribe, añade – me despierto a veces en medianoche, a mi lado la cama vacía. Su dicho de mañana, de tarde, de noche, cuando regresa a casa, antes de salir: A ver quien me ha escrito, después quizás nosotros podemos hablar. Desayuno solita, ya me acostumbré – en la noche un besito, sin mirar. Le entiendo, le apoyo, con tanto estres que tiene que soportar por vivir en un pais tan ajeno.

 

Y de tanto correo se llena su web, tiene que borrar un montón – que así ya no le queda mucho tiempo para otras cosas, quien no se lo perdonará?

 

 

 

Como alemanes no lo podemos entender, nuestro talento se ha perdido. Apenas tengo 100 direcciones. Aprendo que para conseguir más sólo necesito un poco de valentía, preguntar a cualquier persona en la calle: De donde vienes tú? Yo soy del Perú. Ah, bueno, mi amigo por siacaso dáme tu dirección, cualquier cosa te escribo estos días. Y besos en la derecha, en la izquierda – tenemos nuevos amigos!!

 

 

 

En matemática no fui nunca buena alumna. Recién, como mayor, hago progreso, he entendido algo fundamental – me sirve en mi instituto de empresariado: el sistema de venta en pirámide. Algunos lo llaman efecto multiplicador ... recuerdo un viaje que hicimos por el norte del Perú. En la cima de un pirámide hablamos con turistas, evidentemente de París. Mi lengua se enreda en las palabras franceses, hasta que mi esposo aparece en el escenario. Por lo visto al toque reconoce que una del grupo es su paisana, le dirige la palabra en puro castellano, no dura ningun minuto hasta intercambiar que el conoce a una peruana también viviendo en esa capital. Qué no piensen ahora que eso es loco, que habrá muchas de ellas allá. No, de verdad, por pura casualidad, son amigos los dos de la una.

 

Casualidad – no, tanto ya sé! Se trata del efecto multiplicador.

 

Un día nos tomamos el tiempo para hablar, resultado de la conferencia: Nos criamos en dos culturas abismalmente diferentes, ya desde nuestra niñez.

 

Los calculos los dejo a otros más preparados, pero que sepan como indicación: Mi querido se crió con 9 hermanos, sus papas cada uno con 10. Los tios, las tías – bastante hijitos, y sólo en una generación. Mi esposo cuenta 200 primos y primas, sus ancestros, sus sucesores, se suma todo su barrio, todo Lima, todo Perú, más todos los egresados de su ex-colegio, todos los actores del mundo, no sé quien más. Pero que sólo con los mencionados hagan la suma – más multiplicar.

 

Faltan todavía los miles amigos – la mamá dice que es gran amiguero, creo que los hermanos no contradicen, llamándole mujierago. No conozco la palabra, pero suena bonito. Debe significar algo como estar a sus pies.

 

 

 

Con este principio, con este efecto se entiende muy bien que dentro de poco tiempo el mundo entero es campo de juegos. Principio de pentecostés, principio muy futuro.

 

Mientras que mi niñez en una isla, pais interior bavarese – una hermana, un hermano, mis papás nomás. Los abuelos lejos, a veces me cuentan de dos tías, primas tengo tres, a dos les conozco personalmente.

 

De vez en cuando, en una caminata, mi esposo despilfarrando con miles de nombres, nombres que después de un año yo tadavía no puedo clasificar – le sorprendo con los 50 tipos de verdes que veo en el campo. Cuando por casualidad mi esposo mira, no sabe qué discernar. Yo sí conozco los bosques, mil flores, nos entendemos bien.

 

 

 

Así nos complementamos, aprendemos. Es verdad, estoy plenamente convencida: maravillosas son las estructuras geométricas de una red filigrana. Aunque en momentos muy tranquilos a veces me pregunto: Y para qué? A eso también me ofrece una respuesta mi querido señor:

 

- No conoces nunca antes el lugar ni el momento cuando necesitarás una ayudita, un favor. En cortas palabras, para que no te olvides: Somos así! Asi nos ayudamos, somos una humanidad.

 

Y la red funciona excelentemente, en los genes mi esposo ya tiene la orientación. Orientarse en el espacio y en el tiempo le ayudo yo.

 

 

 

Y de verdad ya empiezo copiar.

 

Recién en nuestro pueblo conocí a varias personas. El paradero del bus para eso es ideal. Muy buena gente, amable, amigable – a ver, cuento cinco – bueno, tengo que admitir que se ha comprobado que todos son extranjeros. Quizás es así: los necesitamos nosotros urgentísimamente como interfaz. Sin ellos no somos nada, no podemos sobrevivir. Son maestros de la red, de las estructuras complejas.

 

Que empezemos a tocar las puertas, abrazar ... Juntos un día vamos a unir todo el universo humano.

 

 

 

Que se encuentren en el nombre de Dios!

 

 

 

Fin:

 

 

 

Los espacios vacíos – los he eliminado para que nadie se entere de mi ignorancia.

 

 

 

En el fondo sé bien que estoy navegando en la superficie nomás.

 

He tentado de acercarme al ser de un idioma, una mentalidad. Quizás cuando ya he avanzado mis estudios un día voy a saber más.

 

Y entonces de vez en cuando contar más sobre la situación progresiva del entendimiento entre los pueblos.

 

 

 

Observación final:

 

Naturalmente hay que considerar que todo lo escrito es pura imaginación, exagerado tremendamente, no hay ninguno parecido con personas vivientes. Y eso es la verdad!

 

 

 

 

 

 

 

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